7/9/13

Ruoholahti y Jätkäsaari, nueva cara bella de Helsinki

En Ruoholahti está, por el momento, la parada de metro más al oeste de Helsinki. Desde la Estación Central de Trenes se llega a Ruoholahti en unos cinco minutos. Claro que también se puede ir andando. Ruoholahti está junto al mar y es un lugar bello, gracias también a la creatividad humana.

Junto a Ruoholahti está Jätkäsaari, en plena fase de construcción. Donde antes se situaba un puerto muy importante, ahora se construyen viviendas. Esa es la misma zona donde Madonna tuvo, hace unos años, una presentación ante un público gigantesco.




Tuve el honor de visitar ese rincón único de Helsinki. Por un momento creí andar por los canales de Venecia. Aquí en este canal no habían góndolas sino lanchas con motores fuera de borda, restaurantes, adornos florales y mucha limpienza.



















Al ver los edificios de Jätkäasaari, resulta absurdo afirmar que la arquitectura finlandesa, y a la vez nórdica, sea monótona y prefiera lo blanco. Jätkäsaari es un lugar lleno de sol, de alegría y colores.



Debido a las grandes obras de construcción y a los centros de estudio del lugar, Jätkäsaari es un lugar muy internacional. Allí también existe una escuela internacional, y cerca está el Instituto Francés. En sus calles se respira un ambiente muy europeo. Escuché hablar varios idiomas.

En esta parte de Helsinki no hay lugar para depresiones de ningún tipo. La prosperidad, lo nuevo, lo renovador e innovador se te mete en los poros.


Al fondo se ve la silueta del Puente Crusell. Fue inaugurado, hace dos años, en el año 2011.


Para los interesados, aquí dejo un enlace al texto en finés: Ruoholahti ja Jätkäsaari, Helsingin uudet kasvot

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