22/7/13

Oda al campo

Tío Leonardo, al que le decíamos con cariño "Papa Nayo" venía al pueblo durante las vacaciones de verano para llevernos en su mula a su finca, al campo. Pasábamos allá con mi hermana una o dos semanas.  A la finca de tío Leonardo venían también otros primos a pasar sus vacaciones. El grupo de niños era bastante grande.

Ayudábamos en lo que podíamos: unos recogían maíz o frijoles y otros ordeñaban vacas. Nunca nos exigían. Todas las mañanas la querida tía Tina nos daba un vaso con pinol y azucar y nos mandaba al lado de la vaca del tío Leonardo y así tomábamos pinol con leche calientito y muy sabroso.

Las vacas de la misma finca.


De vez en cuando íbamos a buscar huevos de las gallinas. Pasábamos el tiempo juntos jugando, recogiendo coyoles y guayabas, nadando en la quebrada, trepados en los mangos...

Aunque vivíamos en un pueblo alejado, el verdadero campo estaba en la finca del tío Leonardo.

Por muchos años dejé el campo atrás y pasó mucho tiempo para comprender y aceptar que la ciudad no es del todo para mí. Hace falta tocar la tierra, moldearla, sembrarla aunque sea con una semillita de girasol. Da alegría pararse junto a los groselleros a recoger grosellas y demás frutos del campo, poner la imaginación y habilidad culinarias a volar. Disfrutar del soplido del viento en las copas de los árboles, del juego de las ardillas, del ruido de los pajaritos comiendo semillas y grasa en los días invernales, de los campos, caminos y bosques cubiertos de nieve. De momentos en silencio en una limpia roca.


En nuestro campo no hay vacas ni gallinas, no hay casi nada pero sí lo suficiente: el patio, los árboles, la familia y la paz. El viaje al pueblo donde están los servicios es lo de menos. Lo esencial es que la vida vale la pena vivirla.

La vida del campo no es para todos. La vida de la ciudad no es para todos. Cada persona debe tener el derecho y posibilidad de vivir en el lugar donde le convenga.

La finca del tío Leonardo todavía existe en las afueras de Achuapa y nosotros, los antiguos pequeños, vamos de visita con nuestros hijos, cuando podemos.


El texto en finés no es una versión exacta. Tiene unos cambios: Oodi maaseudulle

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